Home 2025 abril 03 ¡Auxilio! Tengo varios niños pequeños

¡Auxilio! Tengo varios niños pequeños

¡Auxilio! Tengo varios niños pequeños

Por Karime

Cuando nació mi tercer hijo, sus hermanos mayores tenían año y medio y el otro, casi tres. Fue una etapa de la vida de muchísimo trabajo.

En ese tiempo mi esposo salía hacia su oficina por las mañanas y regresaba hasta la noche. El tráfico en CDMX es terrible y la única forma de sufrirlo un poco menos era hacer el viaje de regreso alrededor de las 9:00pm. Por supuesto, para esa hora yo estaba agotada. En esa época la noche no era suficiente para recuperar energías. Cualquier mamá que haya tenido al menos un chiquito, entiende a lo que me refiero. Sin embargo, a pesar de que en ese momento los días se hacen eternos, puedo decirte que todo pasa, y más rápido de lo que piensas.

Fue durante ese tiempo precismente en que decidimos comenzar a educar en casa.

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Hay una frase que me gusta mucho y la escuché por primera vez de Pam Richardson, quien es mamá de 10 hijos: “Los días son largos, pero los años son cortos”. Mi hijo mayor, de 12 años, ya prácticamente tiene mi estatura (y debo decir que bajita no soy) hace gran parte de sus lecciones por su cuenta, y siento que apenas hace poco tiempo estaba volviendome loca entre cambios de pañales y alimentar a 3 chiquitos.

Creo que lo mejor que podemos hacer frente a los retos que vienen con la maternidad, el hogar y la educación en casa, es buscar las sugerencias de quienes ya han recorrido ese camino. Quizá no todo consejo aplique a nuestra familia, pero es probable que podamos aprender algo y al llevarlo a cabo, nos ayude a aligerar la carga que tenemos.

Quiero compartir unas pocas recomendaciones, cosas que he aprendido, no siempre a la primera desgraciadamente, y quizá algunas son tan evidentes, pero en medio de nuestras pequeñas crisis diarias, no siempre las vemos:

1.- REVISA TUS EXPECTATIVAS

No esperes tener tu casa impecable: Quizá puedas pagar a alguien para que te ayude con la limpieza de la casa una o dos veces por semana, quizá pueda hacerlo todos los días, o definitivamente no puedes contar con ayuda. De cualquier forma, la casa NO estará impecable. Alguien entrará sin fijarse dejando huellas en el piso de la sala, todo el tiempo hay más trastes en el fregadero y ropa sucia en el cesto.

Prepara comidas sencillas: A mi mamá le encantaba cocinar, y ya que tuve que preparar mi comida, descubrí que a mí también me gusta. Solo que hay un pequeño problema con eso: mi idea de una buena comida es con la que crecí, debe haber un caldo, guisado, guarniciones, agua de frutas, y si se puede postre. La cena no puede ser pan con leche. Estas ideas, aunque no son malas en principio, no me ayudaban al tener a mis hijos todo el día en casa. Hay tantas otras cosas qué hacer, que invertir dos horas en preparar la comida cada día es demasiado. Gracias a Dios ha puesto en mi camino a mujeres de quienes he ido aprendiendo. De una amiga, que es unos 30 años mayor que yo, aprendí a preparar alimentos básicos con anticipación (salsas, frijol cocido, etc.) y almacenarlos en porciones. De otras, que una comida completa puede ser un solo platillo, mientras sea balanceado. He aprendido incluso de mi hermana, quien es menor que yo. Un día me dijo que ella preparaba comida para dos o tres días, comían una y congela el resto. ¿Porqué o se me ocurrió antes?

No te frustres si no avanzan como marca algún currículo o programa: El currículo es una base de dónde partir, una guía, incluso podemos verlo como una meta de lo que queremos abarcar, buscando que nuestros hijos tengan una formación lo más completa posible. Sin embargo debemos estamos conscientes de que es imposible abarcar todo el conocimiento. Nadie lo hace, ni en las escuelas, ni en casa.  Es tanta la información y tanto lo que se puede aprender, que lo que realmente podemos hacer es sentar las bases en nuestros niños, enseñarles el camino, y ayudarles a comenzarlo, pero no lo recorrerán con nosotros solamente, la intención es que ellos sigan una vez que nosotros no estemos guiándolos. Así que si tienes un bebé y por eso te “atrasas” en el currículo, no te preocupes, en cualquier momento podrán aprender eso que dejaron pasar, y tu bebé estará así de chiquito solo unos meses. Es más importante dedicarle tiempo a establecer bien la lactancia, a arrullar y atender al bebé, incluso tomarte una siesta si estás muy desvelada. Después de todo no queremos que nuestros hijos se llenen de información, sino que aprendan sobre la vida, y ésta es la vida, el cuidar del que más necesita, el estar atentos a las necesidades de otros en la familia, es buen momento para aprender y practicar cualidades de carácter como la disponibilidad, responsabilidad, iniciativa. Habrá otros momentos en la vida familar en la que se puedan hacer paseos, experimentos y manualidades. Ya vendrá ese tiempo, no te preocupes.

2.- ACEPTA LA AYUDA QUE TE OFREZCAN O BUSCA AYUDA

Si tienes algún familiar, vecina o amiga que se ofrezca a ayudarte, tómalo. Los norteamericanos tienen una buena costumbre (que deberíamos adoptar los mexicanos, dicho sea de paso): llevar comidas preparadas a la nueva mamá. No sabes qué gran ayuda fue recibir 10 comidas abundantes cuando nació mi niño más pequeño. Nosotros asistimos a una iglesia en donde muchos son extranjeros, comenzando con los pastores que son Texanos, y así fue como conocí esta maravillosa costumbre. Entre esas comidas, la ayuda de mi suegra por una semana y las comidas que yo había dejado en el congelador preparadas, comimos todo el primer mes, mientras el bebé y yo nos íbamos adaptando.

Alguien que haga la limpieza por lo menos una o dos veces por semana nos aligera mucho la carga, sobre todo si nuestros niños son pequeños y aún no pueden tomar responsabilidades en la casa. En mi experiencia, en ocasiones ha sido una bendición, en otras ha sido más carga que ayuda. Ahorita que mis hijos mayores tienen 9, 11 y 12 años, ya ellos se encargan de algunas cosas que me permiten mantener la casa funcionando. Solo como idea te cuento cómo ayudan: cada quien recoge su vaso y plato y lo coloca en la lavavajillas, uno limpia la mesa, el otro lava los trastes que hayan quedado, el otro barre la cocina. Esto en cada comida. Ellos son los encargados de su recámara, cada noche debe estar recogido (juguetes, ropa), tienden sus camas en la mañana y cada uno guarda su ropa limpia doblada, en ocasiones ellos mismos la doblan. Estas son sus responsabilidades diarias, además les pido de forma aleatoria que ayuden si algo más se necesita: barrer la sala, sacudir muebles, regar plantas, etc.

3.- TOMA EL ASUNTO DE “LA ESCUELA” DE FORMA RELAJADA: Tus niños NO se van a atrasar si durante un año hacen “pocas” cosas. Cuando he tenido a mis bebés, durante los primeros meses me limito a pedir a mis hijos mayores que cumplan con 3 cosas: lectura, escritura y matemáticas.

Si tienes hijos que ya leen, pídeles que les lean a sus hermanos mayores, o se sientan juntos y lee para todos. También tú puedes leerles en voz alta y después pedirles que te narren lo que entendieron. Les puedes ir ayudando para que lo hagan en orden, usando oraciones completas y buscando que logren transmitir la idea. Puedes también leerles libros de historias (los de editorial JUCUM y la serie de La familia Miller son de los favoritos de mis hijos).  Los niños aprenden MUCHISIMO al escucharnos leer, además de que les encanta y se sienten amados al acurrucarse con mamá en el sillón, aprenden vocabulario, historia, ciencia, geografía,  dependiendo del tema del libro, y se van formando el hábito de la lectura. Pon libros a su disposición de acuerdo a su edad, puede ser en una canastita, y se los vas cambiando, para que no los agarren todos a la vez. Nosotros usamos la transcripción de la Biblia como un ejercicio de escritura. Hacemos notar que deben COPIAR, que se fijen que después del punto la oración comienza con mayúscula, que observen cuáles palabras llevan acentos, etc., de modo que observen el texto y luego lo copien.  Puede ser desde copiar uno o dos versículos diarios (Proverbios es excelente, no solo para ellos, también para nosotros), cada niño lo hace de acuerdo a su madurez y capacidad. La ortografía de nuestros hijos ha mejorado muchísimo a partir de que comenzamos con este ejercicio.

Una recomendación que hago a quienes están comenzando a educar en casa, es usar un currículo ya armado. Ya sea que tus hijos sean pequeñitos y por eso vas comenzando o bien que ya alguno haya estado en la escuela y has decidido sacarlo, el tener un programa como guía te permite estar más tranquila. Al paso del tiempo, al irse acomodando con la nueva rutina, al ir conociendo a tus niños y descubriendo de qué forma aprenden mejor, puedes ir soltando el currículo, añadir o quitar lo que no les sea útil, incluso armar o crear tus propios materiales, pero ya con una visión más clara y sin poner una carga adicional que, desde mi punto de vista, es innecesario. Alguien ya hizo ese trabajo por tí, así que puedes tomar ventaja de eso.

 Un recurso que puedo recomendarte para niños pequeños es un sitio web llamado Starfall: Learn to Read with Phonics, Learn Mathematics . A nosotros nos ha gustado mucho y no me canso de recomendarlo. Los niños pueden “trabajar”, una media hora, o tú estableces el tiempo. Es divertido, lo pueden hacer prácticamente solos (solo con tu supervisión, internet no es para dejar a los niños con la computadora a su entera disposición) y aprenden mucho.

Si diariamente hacen estas 3 cosas de manera consistente (leer, copiar/escribir y matemáticas), verás cuánto avanzan, aunque sean periodos cortos de tiempo.

Yo estoy convencida de que educar en el hogar es un llamado que Dios hace a los padres. Nosotros lo hacemos no porque seamos muy buenos, ni muy pacientes, ni muy organizados, es porque sabemos que Dios nos ha llamado a eso y de enviarlos a la escuela estaríamos desobedeciendo a este llamado, por esto mismo, confío en que así como Dios nos ha llamado, también nos equipa (y también lo hará contigo) para enfrentar los retos que implica tener a los hijos aquí todo el tiempo y ser responsables directos de su educación completa.

Mi versículo favorito en la maternidad, la palabra de Dios que me ha sostenido y dado ánimo cuando siento que no puedo, sabiendo que mi trabajo no es en vano y que Él renueva mis fuerzas, y como sé que no solo es para mí, te la comparto:

Isaías 41:13

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”

Dios te bendiga y guíe para tomar las mejores decisiones.

Karime


Tomado del blog Junto a Corrientes de Aguas con permiso.

Author: El Hogar Educador

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