Home 2024 noviembre 22 La Clave para Motivar a los Adolescentes

La Clave para Motivar a los Adolescentes

La Clave para Motivar a los Adolescentes

Adolescente cristiano

Por Inge Cannon

Piensa en tus años escolares cuando eras niño o adolescente. ¿Cuáles lecciones fueron aprendidas de manera más eficiente—las que recabaste de un libro de texto en respuesta a una tarea asignada o aquellas en las que buscabas con desesperación la respuesta a un problema que necesitabas resolver en tu trabajo, en el hogar, en la iglesia o en tu vida personal? Si eres como la mayoría de las personas, tendrás que admitir que aunque la mayoría de tus tareas eran importantes, las lecciones que aprendiste y se quedaron contigo para toda la vida fueron aquellas que resolvían una necesidad apremiante.

Estamos viviendo en una época en que la tecnología a nuestro alrededor hace realmente posible el aprendizaje “en el contexto de una necesidad.” Los alumnos de hoy tienen acceso a herramientas electrónicas que literalmente ponen al mundo al alcance de la mano. Aprender desde el hogar está resultando cada día más práctico.

También está llegando a ser de crucial importancia, debido a que la responsabilidad de los padres para entrenar a los hijos a discernir, está siendo acrecentada por la revolución en el ciberespacio. El discernimiento es una función de la sabiduría, y la sabiduría, que es la habilidad para entender las cosas desde la perspectiva de Dios, viene únicamente por la inmersión en la Palabra de Dios.

¿QUÉ ESPERA EL MUNDO QUE SEPAMOS?

Los certificados de preparatoria o bachillerato se otorgan en los Estados Unidos a estudiantes que han acumulado un mínimo de 20 unidades Carnegie. Una unidad Carnegie es la medida educativa que representa el tiempo invertido en el estudio de una materia, generalmente con una duración de 36 semanas, 5 días a la semana y 45 a 50 minutos por hora de clase.

La mayoría de las certificaciones incluyen los siguientes lineamientos mínimos:

  • 3 – 4 unidades de inglés.
    Las posibilidades incluyen literatura americana, literatura inglesa, literatura universal y filosofía. Las áreas optativas pueden incluir periodismo, redacción creativa o crítica literaria.
    (Nota: La gramática y la composición literaria generalmente se estudian cada año en relación con la materia de literatura que se esté estudiando.)
  • 2 – 3 unidades de matemáticas.
    Las posibilidades incluyen matemáticas para el consumidor, dos años de algebra, geometría, trigonometría y cálculo.
  • 1 – 2 unidades de ciencias.
    Las posibilidades incluyen biología (específicamente requerida para poder graduarse en varios estados), ciencias generales, física y química. Los estudios avanzados pueden incluir anatomía, microbiología y proyectos detallados en zoología, astronomía o bioquímica.
  • 2+ unidades de historia.
    Las posibilidades incluyen historia de los Estados Unidos (requerida para graduación en todos los estados), historia universal, geografía universal, gobierno y economía.
    (Nota: Los estudiantes en las escuelas convencionales generalmente tienen que pasar un examen extenso que demuestra su comprensión de la constitución de los Estados Unidos.)
  • 2 unidades de educación física.
    Estas materias se cuentan en medias unidades por año, y trabajo hecho en el aula en higiene, salud, clases de manejo de automóvil y orientación vocacional también se incluyen en esta área.
  • 1 unidad de bellas artes.
    Las materias que incluyen ejecuciones o presentaciones se consideran “secundarias” en el currículo y por tanto también acumulan créditos a una razón de ½ unidad por año. Esta designación toma en cuenta el hecho de que la mayor parte del tiempo de clase se emplea en la práctica para perfeccionar las habilidades en vez de en instrucción directa como es el caso de las materias “principales.”
  • 3+ unidades optativas.
    Las posibilidades incluyen el estudio de idiomas extranjeros (se recomienda una secuencia de dos años para el ingreso a ciertas carreras universitarias), educación de negocios (teclado o mecanografía, taquigrafía, habilidades generales para la oficina, contabilidad básica), computación, cursos vocacionales (talleres diversos) y economía del hogar (nutrición y preparación de alimentos, costura, corte y confección, decoración de interiores y administración del hogar).

Las escuelas cristianas generalmente agregan el requerimiento de cursos bíblicos, generalmente una materia bíblica por semestre.

¿QUÉ ESPERA DIOS QUE SEPAMOS?

Cuando exploramos los requisitos de Dios acerca de lo que nuestros jóvenes deben saber, es importante que establezcamos una definición bíblica de lo que es el conocimiento. En 2 Pedro 1:5-8 se nos proporciona una descripción clara de una secuencia educativa que honra a Dios: “Añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”

El conocimiento es, pues, información explorada dentro de los límites del desarrollo de la fe y del carácter. Hay algunas cosas que Dios manda a sus hijos que no aprendan o conozcan. Él les dijo a Adán y a Eva que no debían conocer el mal (Génesis 2:17), y el apóstol Pablo confirmó esta instrucción a los cristianos romanos cuando escribió: “Pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal” (Romanos 16:19b).

Para aprender lo que verdaderamente significa conocimiento, se requiere un corazón sabio y comprensivo, el cual se desarrolla cuando los estudiantes permiten que la sabiduría les enseñe a través de las experiencias de la vida. El libro de Proverbios proclama este argumento. Las habilidades del razonamiento se fortalecen conforme se utilizan las analogías para identificar relaciones. Muchas verdades espirituales se desarrollan utilizando analogías, y Jesús frecuentemente empleaba este método de enseñanza para instruir a sus discípulos.

Cada materia o tema de enseñanza que se esté considerado para enseñarse en la escuela en el hogar cristiana deberá examinarse a la luz de las directrices en la Biblia. La siguiente lista es más amplia que los requisitos meramente necesarios para certificarse de la preparatoria. Busca definir el “producto final” de tu programa educativo de conformidad con la manera en que las Escrituras definen estas metas. Estas son áreas que los jóvenes deben dominar en algún momento durante su preparación para la edad adulta.

Respecto a las habilidades de comunicación la palabra de Dios declara que de nuestra boca debe salir palabra “que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29). También se nos recuerda, que hemos de dar cuenta de “… toda palabra ociosa que hablen los hombres” (Mateo 12:36) y que nuestras palabras deben ser precisas para mandar un mensaje claro. De manera que entendemos que los alumnos deben dominar la gramática y la sintaxis; la habilidad de expresarse con la palabra escrita y con la palabra hablada. A ser persuasivos, aleccionadores o alentadores según lo demanden las circunstancias o las situaciones. Puesto que la tecnología refuerza y enriquece nuestra habilidad para producir la palabra escrita, todo alumno debe dominar el uso del teclado y de la computadora.

¿Dónde encaja el ámbito de la literatura? El familiarizarse con las grandes obras escritas ayudará al estudiante a internalizar excelentes métodos de descripción y expresión que le servirán para expresarse. Muchas personas preguntan: “¿Qué hace que una obra sea un clásico?” Una buena manera de evaluar esto es verificar si la obra ha superado la prueba del tiempo y si maneja los desafíos y complejidades de la vida que narra de una manera consistente con la enseñanza bíblica; es decir, que llama a lo malo, malo y a lo bueno, bueno. Aquel que anda con los grandes hombres se hará sabio. La lectura es la manera más accesible y poderosa que tenemos para permitir a los alumnos la continua compañía de grandes hombres.

La Escritura específicamente nos manda conocer la historia: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que… tengamos esperanza” (Romanos 15:4). Adquirimos esperanza o confianza conforme aprendemos cómo es que Dios opera su universo y comprendemos las maneras cómo trata con la humanidad. Puesto que la historia es realmente SU historia, debe comenzar con las Escrituras, por el Antiguo Testamento.

La historia de Israel nos muestra con toda claridad cuándo es que la gente experimenta bendiciones y cuándo maldiciones. El salmista nos recuerda: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová” (Salmo 33:12). Con este trasfondo o antecedente, estudia el surgimiento y caída de cada civilización de conformidad con el patrón de la relación de Israel con Jehová. Después estudia la historia de tu país a la luz de ese mismo patrón. Este enfoque proporciona contexto y comprensión (desarrollo de sabiduría) al estudio y elimina para el estudiante la futilidad de tener que estar memorizando datos sin sentido.

El siguiente paso lógico para una educación orientada en las Escrituras es el estudio de la historia de la iglesia. ¿Cómo está Dios tratando con el hombre en la época presente? Comienza en el libro de los Hechos, y avanza después a través de las epístolas (examinando, por supuesto, los tiempos y lugares en donde estaban ubicadas estas iglesias), y culmina el estudio relacionando las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis con los períodos principales de la historia de la iglesia. Los eventos actuales deben ser relacionados con las Escrituras, y el desarrollo de la obra misionera también debe estudiarse en este contexto (esto establece una buena oportunidad para el estudio de la geografía universal). La fase final del estudio se centraría en la profecía.

El profeta Isaías describió la estructura tripartita, o los tres poderes del gobierno, mucho tiempo antes de que naciera Jesús, cuando dijo: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará” (Isaías 33:22). Al estudiar el gobierno de la nación estudia la constitución y compárala punto por punto con los principios bíblicos.

El hecho de que “él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17) forma la base lógica y el marco seguro para el estudio de las ciencias. Honra las limitaciones de la ciencia formulando una definición precisa. Luego crea un estudio desde la hipótesis a la evaluación. Comprende cómo el pensar en analogías enriquece la creatividad en las invenciones. Las habilidades en taxonomía ayudarán a promover una mejor comprensión del diseño y orden en la creación de Dios; también establecerá el cimiento para una apologética efectiva para refutar el pensamiento evolucionista.

El uso principal de las matemáticas en las Escrituras es para realizar transacciones comerciales precisas. “El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1). El desarrollo del carácter y de la reputación (buen nombre) de una persona se encuentran inseparablemente ligados a la práctica de una mayordomía adecuada. En un currículo convencional, las matemáticas avanzadas generalmente son precedidas por matemáticas para el consumidor o de negocios. El desarrollo de las matemáticas u otras habilidades “superiores” no tiene nada de malo; de hecho, es la expresión de una ciencia exacta. Pero el que una persona sea responsable en su negocio y hogar no puede ser ignorado para dar lugar a la trigonometría y el cálculo.

Dios prometió poner a su pueblo “por cabeza y no por cola…” (Deuteronomio 28:13) si ellos honraban la palabra de Dios en asuntos como el prestar, el pedir prestado y las inversiones. Los jóvenes deben aprender cómo “el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7), y las relaciones causa/efecto respecto a las deudas y a la prosperidad deben analizarse cuidadosamente.

El arte y la música son el lenguaje del espíritu. Dios le dio a la humanidad estos medios para glorificar su nombre. El salmista describe un corazón que está bien con Dios por medio de una analogía musical: “Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová” (Salmo 40:3).

La norma acerca de qué estudiar y qué producir la define Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Honramos a Dios cuando las expresiones de nuestros corazones y de nuestro ser son consistentes con su carácter. Por tanto, cualquier estudio de las artes debe limitarse a esos medios y expresiones que llevan al creyente a ser más como Cristo y manifiestan el carácter de Dios a un mundo que no le conoce a él. Los jóvenes deben desarrollar sus talentos para no ser únicamente consumidores de las artes sino productores de excelencia.

Finalmente, no se olviden de enseñar a sus jóvenes señoritas cómo ser “cuidadosas de sus casas” (vea Tito 2:4-5 y Proverbios 31) y capaciten a sus jóvenes varones para que puedan sostener sus propios hogares (vea 1 Timoteo 5:8 y Proverbios 24:27). El honrar las aptitudes naturales particulares de tu hijo o de tu hija y seguir la dirección de Dios “cerrará el círculo” y te permitirá moldear tu programa de conformidad con el diseño de Dios para tu familia.

Noah Webster en su diccionario de la lengua inglesa de 1828 menciona cuatro componentes fundamentales en la educación de toda persona: “La educación comprende toda la serie de instrucciones y disciplina que tienen como intención alumbrar el entendimiento, corregir el temperamento, formar las maneras y hábitos de la juventud y prepararlos para ser útiles en sus ocupaciones futuras.” Tal educación demanda más que el ganarse una serie de créditos; demanda un entendimiento con madurez de cómo los preceptos de Dios impactan a cada materia académica.


Copyright 2002, The Cannon Group, Inc.
Tomado de la revista The NICHE Newsletter, octubre 2006
Usado con permiso.

Author: El Hogar Educador

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